jueves, 11 de diciembre de 2008

Terminé mi copa en dos largos buches...

... mientras lo observaba avanzar hacia los bancos que rodeaban las mesas y sintiendo el tan conocido vértigo del alcohol en la boca del estómago levanté mi brazo en un gesto al camarero.
_Tengo otro secreto para ti, si es que las copas aun tienen ese precio, claro._ le dije mientras se acercaba desde el otro lado de la barra.
_Claro, un trago, un secreto_ dijo con voz serena mientras agarraba un vaso y lo secaba con un paño blanco. _¿Seguirás bebiendo lo mismo?_
_Si, por favor._

Y soltando el vaso sobre la barra se giró a por la botella de la que ya me había servido anteriormente. El vidrio era verde y sus manos se veían distorsionadas a través del cristal, no tanto por sus imperfecciones como por la luz amarillenta que se proyectaba desde el botellero de la parte alta de las paredes. Terminó de servirme el trago e hice ademán de coger el vaso. Con un brusco movimiento de su brazo me lo impidió.
_Espero mi secreto_ Me dijo mirando mis ojos.
Esta vez no me resultó tan fácil como la anterior y tuve que pensar mientras él me sostenía la mirada.
_Ya sé..._ Un pelea justo a mi espalda me hizo dejar a medias mi secreto.

Miré a los que se increpaban amenazándose, la pelea llegó a las manos, ella le tiraba de los pocos pelos que aun le quedaban a él en la cabeza, él intentaba apartarla con excesiva violencia, en el movimiento de la lucha cambiaron de posición y pude ver sus rostros, ella era Alma, una conocida, él era Andrés, un amigo al que aparté de mi vida por culpa de una decepción. Ellos eran pareja y aunque nunca antes los había visto pelear de una forma tan agresiva no me extrañó en absoluto la situación, su relación siempre se basó en el daño que eran capaces de hacerse el uno al otro...
_Sigo esperando mi secreto_ Dijo el camarero.
_Lo siento_ Respondí. _Me distrajeron, creí que eran viejos conocidos_
_Lo son. Te has equivocado si piensas que me puedes mentir, he oído tantas historias de borrachos que soy capaz de escuchar el murmullo de culpa que hacen las mentiras en la cabeza de quien las dice._
Me dejó perpleja. _Si hay algo que se me da bien es mentir, lo llevo practicando desde siempre, a veces pienso que es como una afición, muchas veces miento en cuestiones sin importancia solo para observar los rostros de asombro, otras lo hago para superarme a mi misma con historias inverosímiles, a veces lo hago para no reconocer la realidad. ¿Te sirve como secreto? Nunca antes se lo había contado a nadie y lo negaría si me preguntasen._ Le dije.
_Claro que me sirve como secreto, de hecho es el mejor que he escuchado en toda la noche. Aquí tienes tu copa_ Me dijo acercándome el vaso.

Tomé mi trago y dando media vuelta me dirigí hacia Alma y Andrés, el alcohol comenzaba a desinhibirme y había temas pendientes con aquellos dos que ahora peleaban, si no encontraba mis fallos no podría regresar al corazón del laberinto.
Cuando estuve lo suficientemente cerca Alma me vió y paró en seco la pelea, me reconoció con la primera mirada, pude darme cuenta de eso por su expresión de frialdad y odio, luego permaneció muy quieta, sin dejar de mirarme. Le di otro trago a mi copa, sentí que el alcohol iba a ser necesario para enfrentarme a ella. Al llegar lo bastante cerca como para que quedara claro que dirigía mis pasos hacia ellos, Alma comenzó a gritarme.
_¿Aun no has hecho bastante daño?, ¿Qué andas buscando ahora? Déjanos en paz, me irrita tu presencia._ Dijo llena de rencor.
_Yo sólo, veréis, supongo que si estáis aquí es..._ Comencé a decir, pero ella volvió a gritar sin dejarme terminar.
_No quiero saber nada de ti. Aléjate de nosotros zorra_
_Déjala que termine_ Dijo Andrés. _Quizá pueda explicarte._
En esta ocasión toda la rabia de Alma se localizó en Andrés, ahora era a él a quien le gritaba. _No pienso permitir que te pongas de su parte, me oyes, nunca más._

Él bajó la mirada con una expresión de derrota que me partió el corazón. Di media vuelta y regresé sobre mis pasos a la barra donde aun me esperaba el camarero observando el desarrollo de los acontecimientos.
_¿Así de rápido te retiras? ¿Cómo piensas volver al corazón del laberinto de esa manera?_ Me dijo con media sonrisa en los labios.
_Ya he descubierto mi error, no necesito más para saber que me equivoqué al apartarlo de mi vida, la decepción nunca es fruto de quien defrauda, sino de quien espera demasiado, lo perdí por que mi dolor por no alcanzar expectativas superó a sus razones_ Le contesté. _Ese fue mi error_
_mmm... Muy cierto. Y ese brote de sinceridad bien vale lo mismo que un secreto_ Dijo mientras asentía con la cabeza.

Me bebí de un buche mi copa y coloqué el vaso sobre la barra. Como buen camarero lo quitó de allí y pasó luego su trapo por la irisada superficie de la madera barnizada. Sin quitar sus ojos de mi cara sacó un vaso limpio, me sirvió otra copa y me la dio.
_Baila un poco, te hará sentir mejor_ Me dijo después. _Y también así yo no me aburriré tanto, esta noche hay poco trabajo_

Dejé la copa y me dirigí al centro de la sala.
Los tambores comenzaron en mi pecho, como en mitad de mi esternón, empecé a mover mis manos en un movimiento pequeño y ondulante, luego la ondulación fue creciendo con la intensidad de los tambores que ya retumbaban en mis tímpanos y todo mi cuerpo danzaba.
El ritmo me hizo representar una historia, la historia que contaban los tambores, yo era una serpiente, al principio me sentí fuerte y poderosa, luego acabé sintiéndome fría y sola.
Cuando regresé junto al camarero todas las miradas de la taberna estaban clavadas en mi.
_Precioso, me ha encantado_ Dijo _Podrías pasar más por aquí, sería divertido. No creo que te de tiempo a dar con todos tus errores hoy, en cuanto acabe de recoger los ceniceros pondré la última canción. Pero tranquila abrimos todas las noches_ Esto último lo dijo con tono de "poli bueno" mientras me guiñaba un ojo.

Me bebí mi copa mientras limpiaba los ceniceros y luego baile la última canción.
Le conté muchos más secretos y no me vi de cara con otros errores aquella noche, me quedé a esperarlo mientras cerraba la taberna, no me sentía capaz de soportar más verdades y sus ojos, en aquel momento, me interesaban bastante más que salir al gélido exterior para perseguir borrachos y descubrir más errores, a fin de cuentas si no me estaba engañando siempre quedarían noches.

9 comentarios:

Raúl dijo...

Pues le agradezco enormemente al azar que te llevara a la deriva hasta encontrar mi blog; así, yo también he conocido el significado de la palabra que le da título a tu blog.
Un saludo.

Nicolas dijo...

holaaa

entre para contestarte a lo que pusis en mi blog nikosmadrid.blogspot.com
no estoy sólo de una parte, la israelí, en mi comentario hablo de la demagogia de salir a la calle en defensa de lo que parece mas de moda mas moderno mas progre que es Palestina Gaza etc, pero nadie se acuerda de los 8 años de bombardeos sobre el pueblo israelí, o de las masacres en centroafrica etc etc...

no defiendo ni uno ni a otros, me parece injustificable la respuesta desmedida de Israel tanto como los terroristas de Hamas utiliando escudos humanos niños y mujeres .

solo me da asco que en este pa´si la progresia se mida por modas.

alma dijo...

Igual para que sea un secreto, no sólo sirve no haberlo contado antes...sino no querer que se sepa

fgiucich dijo...

Gracias por visitar mi casa y dejar tus comentarios. Volveré. Abrazos.

alma dijo...

Pasé a saludarte...;)

Cheshire dijo...

quiero una copa...

sentido dijo...

no importa lo lejos que hayas llegado por la carretera equivocada, dá la vuelta...Fantástico el sentirse libre!!!

sentido dijo...

conoces la salida al laberinto?

sentido dijo...

Cambia el punto de vista y verás la salida. En el punto donde estes da un salto hacia arriba lo más alto que puedas, abre los brazos y espera que el viento te lleve.